¿Qué es el romanticismo? El origen de la tristeza

La inmensa mayoría de los grandes movimientos, los que hacen historias suponen una ruptura con aquello que lo precedía. El romanticismo es la ruptura con la ilustración y el neoclasicismo, movimientos que tenían como centro de todo la razón. El romanticismo es ante todo la exaltación de las pasiones y de los sentimientos.

Nace a finales del siglo XVIII y principios del XIX en Europa, sobre todo en países como Francia, Inglaterra y Alemania. Aquellos donde los valores de la ilustración habían estado más asentados. Ante la rectitud moral de los mayores, los jóvenes artistas se revelan y crean un movimiento que se corre como la pólvora en pocos años.

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El romanticismo es un movimiento joven y rápido y que en principio no tiene apoyo de instituciones y se ve con recelo por el stablishment. Aunque no hay que confundir, el romanticismo está encarnado por la clase alta de la época, en su mayoría hijos de familias pudientes que pueden dedicarse a escribir o pintar sin problemas.

Aún así la influencia que tuvo y que aun tiene es innegable y si vemos sus características seguro que encontramos similitudes muchos movimientos culturales que hoy en día están de moda entre los adolescentes

Individualismo

 

En la Edad Media, en el Renacimiento y en el Barroco el centro de la obra es Dios, durante la ilustración es la Sociedad y el ser Humano, el romanticismo tiene como centro de la obra el yo. Los autores empiezan a ver importante hablar de sí mismos, expresarse, poder decir lo que sienten ellos.

¿Cuántos artistas hablan hoy en día de sí mismos? En géneros como el pop, casi todos. Canciones de amor, de desamor, de lo bien que lo pasamos o lo mal que lo pasamos. Hoy en día la inmensa mayoría de artistas hablan de sus sentimientos y eso es gracias al romanticismo. Sin el romanticismo Oops!… I Did It Again de Britney Spears iría sobre otro contra revolucionario asesinado y no sobre un corazón roto.

Soledad

 

Es una constante bastante fuerte en todo el movimiento. De base el romántico está en contra del sistema establecido y por lo tanto se siente solo. Sus padres no piensan como él, ni su familia, ni muchos de sus amigos… sienten que la sociedad les da la espalda.

La imposibilidad de satisfacer sus ideales, la sensación de desengaño y la rebeldía frustrada son una constante. No siempre expresado de forma política, casi todas las veces tienen que ver con la filosofía de vida y en muchísimos casos se materializa con una historia de amor que acaba mal.

Idealismo

 

El romanticismo es idealista en todos sus sentimientos. Tiene una gran obsesión por la búsqueda de la belleza, pero la expresión más perfecta de esta, aquella que satisfaga el placer de aquel que la contempla de una forma increíble.

De la misma forma le pasa con la sociedad o el amor. Son muchos los románticos que hablan de la búsqueda incesante de la pareja perfecta y casi siempre sin éxito alguno. De aquí viene que el término romántico también se aplique a los cursis, porque en el fondo hay que ser muy idealista para pensar que esas muestras de amor funcionan.

Naturaleza y Evasión

 

Por culpa del idealismo, el romántico busca la evasión y uno de los sitios donde la encuentra es en la naturaleza. Para muchos de ellos uno de las únicas expresiones de la perfección. El recurso de la naturaleza será algo muy trascendente en algunos autores que hacen de la representación de la naturaleza un acto rebeldía.

Rebeldía

 

No es una casualidad que mientras que la juventud se contagia del entusiasmo romántico se producen las mayores revoluciones de la historia de Europa, entre ellas la francesa. Es una época de ruptura en todos los sentidos y aunque la política tiene como base los valores de la ilustración esto es algo que marcará una gran distancia con el mundo del arte.

En cuanto a lo político el romanticismo es mucho más liberalista y democrático. Rechaza el despotismo ilustrado y el sentimiento napoleónico.

Instinto

 

Frente al raciocinio el artista romántico se basa el intuición para realizar su obra. Es una de las primeras veces en la historia moderna que veremos la creatividad alzada como un valor, aunque no se refieran a ella como tal.

El artista busca la originalidad, lo distinto y prefiere una obra inacabada o imperfecta antes que lo cuadriculado, ya que considera que ahí está la verdadera perfección. El valor de la originalidad que hoy en día no parece evidente, antes no lo era tanto, ya que venimos de premiar a aquel que no destaque ya que ensalzar a Dios o al bien común es lo más importante.

El genio

 

Una de las obsesiones de todos los artistas es averiguar de dónde sale el talento, de dónde nace el arte, qué es arte y quién es artista. Durante la Edad Media y el Renacimiento Dios es el centro de todo y ahora pasa a ser la genialidad.

Una especie de inspiración innata, con la que no todo el mundo nace y se presenta de una manera mística. El artista romántico no es terrenal y por tampoco es divino, está en un medio camino extraño y crea una especie de élite de humanos especiales que tocados por el arte.

Tristeza

 

Durante el romanticismo surgen tres valores que en el occidente moderno a penas se habían tocado: introspección, nostalgia y melancolía. Todos los valores relacionados con la tristeza y que algunos autores señalan como una nueva forma de sensibilidad. La nostalgia se presenta frente a paraísos perdidos como la niñez.

No presenta al hombre triste como alguien débil, intenta romper ese estereotipo y normalizar la tristeza, también, para muchos romantizar. Para alguno artistas pasa a ser algo deseable y completamente necesario para estimular la creatividad.

Literatura en el romanticismo

 

Si el romanticismo fuera un terremoto la literatura alemana del siglo XVIII sería el epicentro. Aunque para entender bien cómo comenzó todo debemos irnos a la época prerromántica y averiguar quién era Thomas Chatterton.

En Bristol (Inglaterra), 1752, nace Thomas Chatterton, en una familia muy vinculada a la iglesia y con un padre que, a pesar de ser de clase baja, tenía un gran gusto por la cultura. Este se dedicaba a los falsarios medievales de arte y de ahí, que cuando murió, el pequeño Thomas heredó el oficio de su padre. El joven se dedicó a falsear obras literarias mediavales y además a escribir sátiras, ensayos, crónicas, relatos e incluso poemas. Se mudó a Londrés con la intención de sacar a su familia de la pobreza, pero no encontró la fama. Solo pudo vender una pieza musical para comprarle a su familia una caja con varias cosas bonitas y caras.

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Chatterton vivió varios meses en Londres y antes de los 18 años prefirió suicidarse antes que morir de hambre. A partir de este momento comienza la leyenda del primer poeta maldito. Los autores que lo conocían y vieron su muerte no solo reconocieron el gran talento del joven, sino que lo ensalzaron a la altura de genio divino. Su historia de superación y tormento era más que atractiva para los jóvenes artistas y en pocos años la historia de Chatterton era famosa en toda Europa.

Los románticos lo tuvieron como símbolo durante muchos años y su vida de tormento, genialidad y con el final suicida fue mirada por envidia por los artistas. Se le dedicaron poemas, piezas musicales y cuadros por todo el continente.

No es casualidad que cuatro años después de su muerte se publique la obra que dará el pistoletazo de salida al romanticismo Las desventuras del joven Werther de Johann Wolfgang von Goethe (1774) y que trata del suicidio de un joven adolescente.

Goethe es quizás el escritor más importante del movimiento y esta novela que escribió siendo muy joven puede que la más influyente en la literatura. Aunque más romanticismo aún pertenece a un movimiento precursor de este Sturm und Drang, ‘tormenta e ímpetu’. El argumento, un joven enamorado no correspondido que se acaba quitando la vida, está inspirado en un amor imposible que tuvo el autor y la historia real de un amigo que se quitó la vida.

Esta novela se expande por Europa causando la Fiebre de Werther. No fue más que una gran moda que hacía que los jóvenes vistieran como es descrito el protagonista, pensaran como el protagonista y los casos más extremos se llegaran a quitar la vida como el protagonista. Dándose los primeros casos documentados de suicidios mímicos.

Pero Chateaubriand, escritor romántico francés, vínculo esta fiebre al que llamó Mal del siglo Mal du siècle y que definió como una crisis existencial por la falta de vigencia de los valores de la ilustración y que había dejado un sentimiento de decadencia y hastío, de lo inútil y vano de la existencia.
Mientras tanto en Inglaterra el romanticismo nacía de una forma más oscura si cabe, ligada de una forma más íntima a la muerte y lo tétrico. El romanticismo nace de entre otras cosas de los llamados Poetas de Cementerio, atraídos como dijo Blair por ‘cráneos y los ataúdes, los epitafios y los gusanos’.

De ahí evolucionó y sus máximos exponentes llegaron a ser Lord Byron y Mary Shelley, que escribieron grandes novelas y grandes poemas todos ellos alumbrados por una luz tétrica y oscura. Algunos ven aquí los inicios de las novelas de terror modernas. El mundo anglosajón es mucho más oscuro ya que en Estados Unidos el gran poeta romántico fue Edgard Allan Poe.

Pintura en el romanticismo

En la pintura se pueden observar otras dimensiones del romanticismo. Por lo general se puede asociar a un movimiento de gente joven y pasional que tocó a gente influyente. Pero es mucho más que eso. Realmente afectó a formas de ver la sociedad, la política y sobre todo el individuo. El romanticismo llega a influir muchísimo en la filosofía y sin él hoy en día nuestro mundo sería muy distinto.

En Alemania destacan el grupo de los apodados nazarenos, que trata de volver a las formas de pintar medievales y que revisa todo el Renacimiento italiano, poniendo en cuestión a los grandes pintores renacentistas y su vigencia. Además destacan pintores como Philipp Otto Runge, Caspar David Friedrich y Karl Friedrich Schinkel, que no pertenecen a este grupo pero tienen una forma de pensar muy similar.

En Francia tarda en asentarse y al principio está muy vinculado al neoclasicismo, aunque luego llegan los dos grandes pintores del movimiento:

  • Eugène Delacroix que se caracteriza por una gran libertad y pocas normas a la hora de manejar el color, la pasta y la textura. Y un estilo apasionado y lleno de fuerza como se puede ver en la mítica Libertad guiando al pueblo en honor a la revolución de 1830.
  • Théodore Géricault, un autor inspirado por Rubens con un estilo muy recargado y que pintó su obra maestra La balsa de la Medusa con 28 años. Cuadro que se convierte en icono ya que refleja lo tétrico de un naufragio y no se guarda ni un detalle para reflejar el sufrimiento y el dolor de un grupo de hombres a deriva en el mar.

Johann Heinrich Füssli, William Blake y Thomas Girtin, triunfaron en Inglaterra con una pintura fuera de lo común. Los ingleses estaban mucho más obsesionados por lo onírico, lo irracional en el subconsciente y muchas veces realizaban pinturas muy fuera de lo normal, tanto que se considera un surrealismo muy primitivo. Hasta que John Constable y J. M. W. Turner traen la obsesión inglesa por la naturaleza y los paisajes, algo que muchos asocian ya algo típico del arte inglés.

En España, Goya se ve influido por el romanticismo en su última etapa y se convierte en quizás el mayor referente en el que más tarde todos se inspiran. Pinturas negras de la Quinta del Sordo son quizás el mejor reflejo de esta influencia.

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