7 artistas que convirtieron la depresión en arte

Aristóteles fue uno de los primeros en hablar de la relación que existe entre creatividad y depresión. Desde entonces son muchos los que han estudiado este fenómeno, muchos los que han establecido relaciones y ninguna conclusión que afirma que la depresión favorece la creatividad.

La tristeza es un sentimiento más, que cuando deriva en problemas de salud mental acaba siendo un problema a tratar, además de un estímulo bastante fuerte para aquellos que se expresan por medio del arte. Son muchos los que han intentado romantizar a este tipo de artistas que han pasado por un proceso de depresión o ansiedad y que esto ha transformado su obra. Dando relucir, en muchos casos auténticas genialidades.

Sylvia Plath

 

Plath escribe The Bell Jar en 1963, su protagonista, Esther es la estudiante modelo, saca siempre sobresaliente y se ve atormentada por la decisión de si continuar con sus estudios y emprender un carrera profesional exitosa o casarse y dedicar su vida a la familia.

La protagonista de la novela pasa por un proceso depresivo bastante fuerte donde la someten a terapias de electroshock. Pocos meses después de su publicación Sylvia se suicida en su propia casa.

Esta novela no era más que un grito desesperado por la salvación que no fue escuchado por nadie. O más bien atendido, ya que tanto su marido como su agente encontraron apropiado publicar la obra bajo un pseudónimo para que la madre de Plath no pudiera leerla.

Sylvia Plath vivió una vida llena de tormento, presionada por su familia para ser una mujer excelente, maltratado por un marido que le era infiel. Cayó en la depresión desde muy pequeña y tuvo varios intentos de suicidios, fue a terapias de electroshock y al final nadie pudo, supo o quiso ayudar.

Este ha sido uno de los suicidios más romanizados de la historia del arte. De hecho durante mucho tiempo se pensó que había sido por cuestiones amorosas e intentado derribar este mito ha sido uno de los suicidios más estudiados por los investigadores en psicología, aún hoy se siguen planteando posibles trastornos mentales, como la bipolaridad, que podría hacer sufrido Sylvia Plath.

Vincent Van Gogh

 

Sobre Van Gogh corren muchísimos mitos, como que solo vendió un cuadro o que vivía prácticamente en la inmundicia. Este parece no ser verdad, pero desde luego no tuvo una vida sencilla, al menos su mundo interior parece ser que no era el más sano del mundo.

Murió en 1890 después de dos días de agonía tras dispararse él mismo en el pecho. Su suicidió vino tras dos años de una fuerte depresión que lo alejó de todo y de todos. Su constante intento por ser artista de éxito a menudo se veían frustrados por sus problemas con el alcohol y la prostitución.


La salud mental de Vicent fue más un obstáculo que una ayuda, ya que aunque muchos atribuyen su genialidad a su carácter, este le cerró las puertas constantemente a seguir creando, exponiendo y simplemente vivir.

Van Gogh ha sido un gran ejemplo para muchos pintores, una gran influencia artística y también una gran influencia a la hora de pensar que para ser un genial hay que llevar una vida como él.

Edgar Degás

 

Si en el romanticismo, temas como la autoreflexión o la tristeza era novedosos, para los impresionistas ya son temáticas aceptadas y por eso encontramos en esta lista a Degás. Aunque lo primero que se asocie con este pintor son las bailarinas de ballet tiene una serie de obras reflexivas y tristes como los bebedores de absenta.

Edgar Degás tuvo una vida triste, llena de complicaciones económicas y la temprana muerte de familiares cercanos le fue atormentando. Además sentía un gran angustia por el paso de tiempo, la pérdida de la juventud y en especial la pérdida de visión, ya que poco a poco iba perdiendo la vista.

Fue intervenido por varios médicos, que en la época le diagnosticaron esquizofrenia y depresión severa. Y él intentó plasmar este sentimiento en sus cuadros, aunque no todos reflejaban esa tristeza.

Edvard Munch

 

Sin duda es otro de los más icónicos de los artistas que han pasado por grandes problemas de salud mental. Su obra más famosa, el grito, ha sido ejemplo de cómo la mente enferma de un artista puede verse y analizarse en una obra de arte.

La obra de Munch ha sido analizada por muchísimos psicólogos y hay infinidad de teorías que hablan de sus padecimientos. Aunque algunos autores apuntan a la esquizofrenia al final, el diagnóstico póstumo más certero puede ser una depresión aguda que se vio fomentada por el alcoholismo y su constante cercanía con la muerte de los seres que más quería.

Aloïse Corbaz

Aunque poca gente la conozca, si ha tenido un gran reconocimiento si tenemos en cuenta de dónde viene. Ya que Corbaz se convirtió en artista dentro de un psiquiátrico. Allí no fue internada con una gran esquizofrenia con más de 40 años y empezó a pintar.

Aunque ya había hecho algunas obras y escrito algunos poemas de joven, todo fueron destruidos. Fue dentro de la institución psiquiátrica donde se hizo famosa. Su obra tiene como tema recurrente el erotismo y siempre con un modelo de mujer muy concreta que ama a hombres vestidos como militares. Pese a lo que se puede pensar la obra de Corbaz es extremadamente alegre y llena de colores.

Käthe Kollwitz

 

Fue una pintora, escultora y escritora alemana durante finales del siglo XIX y la primera mitad del XX. Según sus cartas y lo que se sabe de ella sufrió depresión durante muchos años hasta que se acabó suIcidando, aunque esta vez como respuesta a las amenazas de ser arrestada y ser enviada a un campo de concentración nazi.

Kollwitz es un ejemplo de que no siempre los problemas de salud mental son expresados en el arte de una forma reflexiva, ya que ella transformó la tristeza personal en activismo político. Es una de las grandes representantes del realismo crítico y fue una gran pacifista.

Sus obras son oscuras y tristes, pero no hablan de la tristeza que ella siente, al menos no de forma explícita. Cuenta historias de la guerra y el sufrimiento de los pueblos y de los más desfavorecidos.

Charles Baudelaire

 

En esta lista había que incluir a un poeta maldito y si solo hay que elegir a uno, puede que ese sea Baudelaire. No se puede estar seguro de que si es el mejor o si es el más oscuro de los oscuros, pero desde luego es el más icónico. Si pensamos en poetas que viven en el lago tenebroso del mundo, es muy probable que sea el primero que se nos viene a la cabeza.

Al igual que con Van Gogh es muy difícil saber ya que es verdad y que es mentira en torno a su figura. De él se ha dicho que sufría numerosas enfermedades mentales y físicas e incluso que indudablemente era un psicópata. Pero la mayoría de opiniones están basadas en su obra y no en lo que se sabe de su vida privada.

En la obra de un artista todo puede ser impostado, todo puede ser ficcionado. Y lo que nos interesa es analizar eso y sin duda la obra de Baudelaire hace claras alusiones a la tristeza y al coqueteo con la depresión como uno de sus constantes. Los escritores malditos juegan una y otra vez con esa espiral de tristeza, abuso de la drogas, amores tóxicos y soledad. Exploran la cara más oscura de la vida y la plasman en el arte, lo que muchos no saben es que algunos se lo toman como un juego artístico y no como algo que implementen en su día a día. Aunque esto es algo que de este autor ya nunca sabremos.

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